Cojines otomanos

Fundas de cojín otomano


Estas maravillosas fundas de cojin otomano son tan bellas y tan espectaculares que os quedaréis embobados solo de mirarlas. No hay mejor manera que recibir visitas en casa y tener estas fundas. ¡Son la caña!

Por eso en otomana os hemos querido dejar la mejor selección de productos para que podáis darle un toque personal y único a vuestro hogar.

¿Por qué comprar un cojin otomano?

Los reposapiés y cojines de suelo otomanos se ven geniales en cualquier entorno, y son una gran y asequible manera de añadir un asiento cómodo para tus invitados. Ten en cuenta que solo es una funda exceptuando algún modelo y el relleno no está incluido. La cubierta está hecha de retales de tela vintage, por lo que cada funda es única. Habrá variación en los retales, sin embargo, la calidad de la funda del puf es siempre la misma. La singularidad de los retales es la especialidad del producto, ya que no hay dos fundas iguales.

Nos apasiona ofrecer productos de primera calidad a un precio asequible para todo hogar. Todo lo que nos importa es la calidad de nuestros productos y que todos los nuestros clientes sientan una gran experiencia de compra y profesionalidad.

Usted puede comprar nuestros productos con total confianza y no se arrepentirá. Son productos hechos a mano en la gran mayoría, de ahí su gran labor y dedicación.

Cómo el imperio otomano mostraba su poderío a través de la moda

Fue en esta época que el gobierno otomano comenzó a dedicarse a la regulación y a la tributación de la industria de la seda, cuyo centro era la ciudad de Bursa. Allí, se producían la mayoría de los brocados de seda y terciopelos para la corte otomana. Sin embargo, tanta era la devoción de las altas autoridades por el buen vestir, que también habían talleres en el primer patio del palacio de Topkapi.

Era en esta estructura de poder donde la ropa cumplía un rol fundamental, pues era un importante medio visual para reafirmar la grandeza y el orden del sultanato. Los otomanos entendían perfectamente el arte de vestir y se daban cuenta que la indumentaria desempeñaba funciones más importantes que la simple satisfacción de las necesidades básicas de abrigo, protección y recato. También escogía muchas veces el cojin otomano y le daban la misma belleza que a su atuendo.

De hecho, se podía conocer la riqueza social, el estatus social e incluso la profesión de una persona de acuerdo a la forma, el tejido y la ornamentación de las prendas que usaba.

Se sabe mediante artículos y textos que el estilo de la corte otomana impresionaba a los extranjeros que visitaban la zona. Y fue cuando entonces se implementó la seda para bordar los cojines de los taburetes del reino y transmitir todo ese poder que llevaban logrando desde tiempos atrás. Por ello tienen esa peculiar forma de dibujos impresionantes que te dejan con la boca abierta.

La seda y los almohadones otomanos

Las prendas del imperio otomano se confeccionaban principalmente con tres tipos de seda: atlas, kemha, kadife.

La más versátil era la seda atlas, una seda lisa tejida con faz de satén y producida en varios colores: blanco, escarlata, verde, azul, negro y púrpura.

En tanto, la kemha, era una seda en relieve y compleja, de diseño suntuoso, utilizada principalmente para los atuendos de gala aunque se puede saber que también revestían algunos cojines.

Y el kadife, era un terciopelo en intensos rojos o verdes oscuros y algunos en negro para revestir los pufs o almohadas del reino. Los dibujos se tejían con una combinación de tipo de seda cortada y zonas vacías trabajadas con hilos de oro para terminar de darle poderío al cojin otomano.

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